Y llegada la noche,
la trémula noche,
reflexionará,
Apagará sus sensaciones
Y racionalizará las batallas emprendidas,
las luchas victoriosas,
las noches en vela,
el sudor en su rostro,
y las penas en sus venas.
Y llegada la noche,
mirará hacia el cielo,
languidece el miedo,
y ensordece el cerebro,
la razón se calla,
y se hacen presentes los sentimientos.
Y llega la noche,
Trémula noche que tiembla en deseo,
de regresar a casa,
de encender la hoguera,
de calentar los cuerpos ante la chimenea.
Juntos,
soñando,
ver creciendo a los hijos,
mirando el tenue fuego que arde en los leños.
Los sueños se gestan,
brilla el deseo,
y pronto la noche,
la trémula noche,
se cierra
y se abre la puerta de una madrugada bañada,
por los tenues cantos de copetones y las gotas del rocío que abraza las plantas.
Cae la noche,
pero se levantan las alas,
pues esos sueños inmaculados se visten y engalanan,
se arreglan y acicalan para ir en búsqueda del horizonte y fundirse con el alba.
Cesa la noche,
y los sueños ya no están al borde del hogar,
si no en el sendero de la realidad.
Vivian Alejandra Sánchez Acevedo

No hay comentarios:
Publicar un comentario